Así afecta el estrés a tu piel

En estos meses complicados es posible que tu piel haya experimentado brotes de acné. Son muchas las causas que influyen en su aparición, desde el estrés o la ansiedad que padecemos estos días, el uso de cosméticos inadecuados o descuido en la alimentación. 

El estrés y el acné

Todos estamos viviendo, en mayor o menor medida, inseguridad y preocupación por nuestra salud y la de nuestros familiares, también por el trabajo y las posibles consecuencias de esta crisis. El estrés es un factor fundamental en el desarrollo del acné. El estrés afecta a la piel, actúa modificando el sistema inmunológico, disminuyendo su actividad y activando otras vías que estimulan la inflamación así como la producción de adrenalina y corticoides que es lo que produce que aparezcan cambios en la piel.
 

De una forma u otra nos acostumbramos a determinados tipos de estrés y nuestra piel lo recibe como algo normal, pero ahora la situación es diferente, y el no saber sobrellevarlo a nivel mental, se somatiza directamente en nuestra tez, que se desequilibra. Pueden ocurrir, que pierda la barrera lipídica, se seque y se irrite, o que empecemos a segregar una mayor cantidad de sebo, tanta que bloquea los poros y facilita los procesos infecciosos que causan la inflamación y los granitos.

Cuida la Piel

  1. Higiene

Limpia la piel por la mañana y por la noche con limpiadores específicos para tu tipo de piel, que incluyen activos purificantes y suaves. Un error en las pieles con acné es abusar de productos secantes que provocan deshidratación de la piel.

  1. Hidratación

Elige cremas hidratantes que limiten la producción de grasa, pero mantengan la piel hidratada.

  1. Exfoliantes y mascarillas

Una vez a la semana, hazte una limpieza más profunda con un exfoliante y una mascarilla específica para pieles mixtas o grasas y con acné. También se pueden añadir productos específicos para el acné.

  1. Protección

Los rayos UV están presentes todo el año. Utiliza protector solar todos los días para protegerla.

  1. Alimentación

Una dieta saludable y equilibrada ayuda a lucir un buen aspecto tanto por dentro como por fuera. La clave: una dieta sana y variada.

  1. Actividad física

Nuestro cuerpo mejora cada vez que realizamos actividad física. Practícala y notaras como poco a poco tu piel obtendrá un mejor color y textura.