Crianza compartida: el rol de los padres en esta Pandemia

El confinamiento generado por la pandemia nos llevó a convivir las 24 horas del día en casa, nunca habíamos pasado tanto tiempo juntos y eso ha permitido explorar nuevos escenarios en la crianza de los hijos.

Los niños de primera infancia que acudían a los centros educativos de educación inicial y guarderías ahora están en casa y es responsabilidad única de los padres, madres y responsables de la crianza, el orientarse, capacitarse e informarse para aprender sobre el desarrollo de esta etapa; ya que ahora son ellos los principales protagonistas en su crecimiento y responsables de desarrollar en ellos todas sus capacidades y potencialidades.

Gloria Luz Lovera, trabajadora social del Complejo Hospitalario, afirma: “todos estos meses han sido un cambio rotundo en las actividades cotidianas, pero también una oportunidad de acercarnos más a nuestros hijos, de conocerlos, de compartir tiempo de calidad. Tal vez la madre es quien siempre ha estado más cerca, pero el confinamiento ha hecho que también el padre tenga que involucrarse en la crianza, brindando soporte emocional y participando activamente en tareas de la casa”.

El practicar una crianza compartida entre mamá y papá genera un equilibrio en las tareas que conlleva el crecimiento de los niños. Esto implica que los padres establezcan acuerdos, tengan una comunicación asertiva en todo momento, fijen límites y aprendan a negociar, siendo en este aspecto el diálogo el mejor aliado. Todo esto favorece las relaciones familiares, el cuidado integral y afectivo en la primera infancia es necesario y fundamental para el desarrollo de sus capacidades físicas y mentales.

La pandemia ha traído muchos desafíos como padres. Gloria recalca: “Este momento es una oportunidad de reaprender, una oportunidad para observarnos. Nuestros hijos solo son nuestro reflejo y hay que estar atentos a esos mensajes para poder trascender como seres humanos y ser mejores padres.”

Para poner en práctica una adecuada crianza compartida, nuestra trabajadora social te da algunas recomendaciones:

  • Mantén la calma y se positivo/a, no es fácil, pero tampoco imposible. ¡Allí está el desafio!
  • Ayuda a que los miembros de la familia, en especial los niños, se sientan seguros.
  • Controla tus emociones para enseñarles a ellos a controlar las suyas.
  • El contacto físico para los niños/as es necesario y fundamental; abrazarlos y decirles lo mucho que los queremos los reconfortará. El amor nutre y sana.
  • Fomenta rutinas saludables. Esto permite crear orden y seguridad en la familia.
  • Comparte responsabilidades para el cuidado y atención de los más pequeños. Es básico en esta coyuntura, en donde tenemos que distribuir el tiempo y el espacio con el teletrabajo.
  • Fomenta un ambiente familiar armonioso a través de actividades lúdicas. El juego es una gran posibilidad y oportunidad de acercamiento y conexión con nuestros hijos.

La crianza activa y comprometida es sumamente beneficiosa para el bienestar emocional de los niños y adolescentes. Asumir las actividades y tareas cotidianas en familia, estimula la cooperación y corresponsabilidad en los miembros que la conforman.