La nueva normalidad

Estamos frente a una realidad absolutamente diferente, en donde el ser humano debe asumir nuevas responsabilidades en los distintos escenarios en que se desenvuelve, todo con el objetivo de detener la propagación del Covid-19 y evitar un rebrote de contagios.

En el hogar

La prioridad es la protección de las personas mayores, aquellas con enfermedades crónicas y de las que tienen el sistema inmunológico débil por diversos factores. Por ellos, debe limitarse la salida al máximo para evitar contraer el virus. Si bien el coronavirus ataca a todos por igual, son estas personas las más expuestas a consecuencias fatales.

En el trabajo

Los centros de trabajos, ámbito en el que la cercanía entre personas es inevitable; hoy existe la obligación de mantener una distancia mínima para impedir el contagio del virus, todo ello acompañado del uso de mascarillas, lavado constante de manos, uso de desinfectantes para vestimenta, calzado y equipos de trabajo (computadoras, mesas de trabajo, sillas, etc.). Se han generado y empezado a implementar diversos protocolos individuales para respetar los lineamientos internos de cada institución en la que nos desenvolvemos diariamente.

En espacio público

Hablamos de todos los lugares que visitábamos para nuestro desarrollo social, pero que ahora, debemos evitar en lo posible hasta que aparezca una vacuna efectiva o el ser humano genere su propia inmunidad.

Volver al trabajo o salir a las calles después de más de 100 días de confinamiento resulta complicado para muchas personas, quienes podrían experimentar sentimientos de temor o síntomas de ansiedad al principio.

Adaptarse a la nueva realidad tomará algunas semanas para ciertas personas, mientras que otras tardarán más y otro grupo no presentará mayor malestar; gestionar las emociones y los sentimientos es importante en esta nueva etapa.