Una luchadora que vence el COVID-19

El personal de salud en primera línea de combate contra el COVID-19 tiene mayores riesgos de contagiarse. Este es el testimonio de la Dra. Elizabeth Lozano, auditora médica que pertenece al Comando COVID-19 del Ministerio de Salud y da soporte en el área de hospitalización del hospital Sabogal, viajó a distintas provincias del interior del país para ayudar a la población contagiada, pero no imaginó que iba a pasar una terrible experiencia con esta enfermedad.

Cuéntanos, ¿qué síntomas te alarmaron y qué hiciste cuando sospechabas que tenías la enfermedad?

Al inicio de mi enfermedad, la sintomatología fue distinta a lo que se espera de este virus. Hice fiebre, malestar general, me dolía todos los músculos del cuerpo, sobre todo la parte de la espalda. No tuve los síntomas comunes del COVID-19.

Cuando estuve hospitalizada pensé que tenía otra enfermedad. Me sorprendió mucho que la fiebre no bajara y el dolor cada vez se hacía más intenso.

¿Cuál fue tu diagnóstico y qué sucedió después?

La fiebre no me bajaba. Entré con neumonía COVID19 al hospital. Hasta ese momento no sabía a lo que me enfrentaba, entraba con un cuadro muy severo a pesar de no haber hecho el común de los síntomas.

Mi estancia en el hospital fue bastante dura porque no sabía lo que me esperaba ni cómo iba a reaccionar mi cuerpo ante esta enfermedad. No recuerdo cuanto tiempo estuve hospitalizada.

Estuve en hospitalización y luego pasé a UCI. Durante ese tiempo no recuerdo cuantos días pasaron. Solo recuerdo que un momento sentí que una enfermera me tomo de la mano y me dijo: “Necesitamos que despiertes, te necesito entera, necesito que luches, para que luches tienes que estar aquí, quédate, lucha”. No sé si todo esto fueron días o horas, pero estoy segura de que la sentí.

Cuando te dijeron que ya ibas a regresar a casa, ¿qué sentiste?

Cuando salí de ventilación mecánica, no sabía cuántos días habían pasado, solo quería estar mejor para regresar a casa y ver a mi familia. Cuando me dicen el tiempo estuve hospitalizada me sorprendí, no me di cuenta de que había perdido la noción del tiempo. Pensé que fue una semana, pero fueron más de 20 días.

El día que me dieron de alta, me sentí muy feliz de poder ver a mis papás, pero también un poco asustada de que pueda contagiarlos.

¿Qué mensaje te gustaría enviar al personal que te atendió en el hospital?

¡Quiero decirles Gracias!

En especial a Agneas y Estrella, las licenciadas me tuvieron una súper paciencia y fueron las primeras que se dieron cuenta que tenía dificultad para hablar y hasta para coger una cuchara.

A la Dra. Katya, al Dr. Samuel, al Dr. Francisco y al Dr. Enrique, les agradezco a todos sus atenciones, les agradezco su paciencia. Sobre todo, al equipo de enfermería, que son las que más tiempo están con nosotros. Estoy agradecida por la paciencia que han tenido conmigo, por la vocación de servicio, la calidad y el cariño que he sentido mientras he estado ahí, es algo que valoro mucho.

¿Qué mensaje te gustaría enviar a las personas que están en casa?

El personal asistencial son seres humanos que no saben si van a regresar sanos a casa. Yo como uno de ellos les puedo decir que sentimos mucho miedo como todos; pero también nos agotamos. Estamos contagiándonos por nuestra vocación y eso es muy difícil de aceptar. Tú que estás ahí, por favor quédate en casa.

Por favor, envía un mensaje de ánimo a todos los profesionales con el fin de que no decaigan en esta lucha.

A todo el personal les digo: ¡Es difícil! A veces perdemos las fuerzas, las esperanzas, sentimos que lo que hacemos, no es valorado; y sentimos que la población no comprende que lo que está sucediendo es grave. Pero, es lo que nosotros decidimos hacer, decidimos entregarnos a esta carrera. Es lo mejor que hacemos, darlo todo al 100%. ¡Nosotros podemos!